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ENIGMAS DEL PODER


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INFORME GEOESTRATEGIA /VISIÓN SUR (Noviembre 2004)
Segunda Parte
Situación militar en Irak

La situación militar en Irak se ha convertido en un verdadero infierno. La resistencia, al igual que en los 17 meses precedentes, se muestra decidida a acabar con la ocupación, sin importar si gana Kerry o Bush. Ahora se sabe que ante la superioridad absoluta de los angloamericanos en una guerra convencional, los iraquíes desplegaron desde el principio un plan minucioso de guerra irregular –organizado y ajustado durante años. Muy lejos de ser grupos de extranjeros fanáticos dispersos y sin brújula –como quiere la propaganda estadounidense- la simple verdad es que hay un mando unificado, objetivos estratégicos claros, coordinación entre los diferentes grupos, alta moral, disciplina y preparación de al menos cincuenta mil combatientes bien apertrechados que gozan del más amplio apoyo del pueblo.

Los Mujaidines amenazan ahora, por ejemplo, con ataques aún más contundentes contra los oleoductos y exigen la salida de las tropas estadounidenses de Faluya, Samarra, Najaf y otros lugares, todos controlados abrumadoramente por los resistentes. Entre estos tiene destacada participación la antigua Guardia Republicana iraquí, así como miembros del partido Baaz. En su gran mayoría se encuentran muy lejos de ser fundamentalistas religiosos, aunque combaten inspirados por fuertes sentimientos patrióticos y espirituales, y por un aborrecimiento creciente a un invasor que diariamente ofrece muestras de gran crueldad e irrespeto por la vida, la historia, los valores y la cultura del país invadido.

En octubre de 2004 se reporta un promedio de cien operaciones militares diarias en todo el país. Menudean los ataques a instalaciones civiles y militares, a convoyes y patrullas de marines, y con frecuencia se destruyen vehículos militares, con numerosas bajas de soldados estadounidenses y colaboracionistas. El pasado 4, por ejemplo, un coche bomba estalló en el cuartel general de la CIA en Bagdad, con 12 agentes muertos, y otro arremetió contra un cuartel del ejército colaboracionista, matando a 45. El día 14 hubo por primera vez mortíferos ataques en la fuertemente custodiada zona verde, donde están los edificios gubernamentales y la embajada de EEUU.

Como preludio a las operaciones pretendidamente decisivas a realizarse a finales de año, el primer día de Ramadán los ocupantes bombardeaban por aire y tierra a la sitiada Faluya –heroico bastión de la resistencia sunita- y exigían la entrega de su archienemigo, el jordano Abu Musab al Zarqawi. Pero en lo que va del mes, Estados Unidos ha sufrido ya 22 bajas. La prolongada resistencia en Faluya, que ha desnudado las extremas debilidades militares norteamericanas, se ha convertido en un verdadero símbolo de rebeldía y de la inquebrantable voluntad de resistir por parte del pueblo iraquí.

Ya antes, en episodios aislados como el de Somalia y en numerosas guerras prolongadas en diversas regiones del mundo, se habían mostrado las severas e intrínsecamente insuperables limitaciones militares de cualquier potencia invasora frente a la guerra irregular librada con decisión por un pueblo animado por motivaciones superiores de orden político, histórico, cultural, y espiritual. Y al éxito de esta guerra irregular iraquí contra el invasor, así como a las señales inequívocas enviadas por Irán y Korea del Norte en cuanto a que no están dispuestos a renunciar a sus capacidades nucleares y misilísticas en un mundo sembrado de amenazas, debe sumarse la intensificación de los proyectos militares de alta tecnología tanto en Europa como en Rusia, China, la India, Korea del Sur y el mismo Brasil, para así concluir que Estados Unidos ya no puede seguir afligiendo al mundo, como hasta ahora lo ha hecho, con la amenaza de una abrumadora e indiscutible superioridad militar, que en buenas cuentas se revela ahora insuficiente para dominar tan sólo “un oscuro y lejano paraje del planeta”.

Esta congénita incapacidad militar estadounidense, ahora bruscamente revelada, desnuda a su vez la precariedad inocultable de su situación energética, económica y financiera compendiada en el fatal descalabro de su moneda –el dólar- hasta hoy sacralizada y colocada en el centro de la idolatría global, irradiando con su esplendor artificial todo lo que huela a estadounidense en el mundo, desde sus ejércitos y transnacionales hasta sus franquicias de comida escoria, pasando por sus bancos e instituciones, el prestigio de sus académicos y el de sus medios e industrias culturales ahora no menos escoriados y sometidos a una creciente y merecida desconfianza universal.


Situación económica y financiera norteamericana

Aunque pocos lo admiten, lo cierto es que Estados Unidos se encuentra muy mal económicamente. Desde 1971 su moneda no tiene respaldo, pero ha vivido de su prestigio en todo el mundo, al menos mientras los dólares que circulaban podían comprar todos los bienes y servicios del planeta. Pero se ha seguido emitiendo sin límite dólares que ya no pueden comprar nada, lo que significa que hace mucho tiempo que nos encontramos amenazados con un estallido inflacionario, ante el cual todo el mundo se hace el loco. Algún niño señalará en su momento la desnudez del rey. Los grandes inversionistas lo saben, y por eso ahora compran cualquier cosa menos dólares. También las bolsas de valores y toda la gama de bonos y derivados financieros, además del mercado inmobiliario, van sencillamente palo abajo, en especial los llamados fondos de cobertura de riesgo (hedge funds), a punto de colapso. El 14 de octubre el Dow Jones bajó finalmente de los 10000 puntos. Los refugios vienen siendo, por lo pronto, el euro, el manipulado oro y, finalmente, el especulativo mercado del petróleo a futuro. En estos momentos Exxon Mobil se prepara para abrir operaciones en Rusia y vender petróleo en euros.

Si actualmente no hay buenas condiciones para la inversión, imaginemos lo que puede pasar después de las elecciones de noviembre, cuando la Reserva Federal deberá subir mucho más los tipos de interés, una medida hasta ahora diferida para no perjudicar electoralmente a Bush. En cuanto al desempleo, el déficit fiscal y comercial, la enorme deuda pública (agravada por la guerra), la de las familias y de las empresas, así como la corrupción e ineficacia de las corporaciones, es suficiente con revisar cifras y hechos en cualquier publicación seria e informada.


Se disparan los precios del petróleo

El precio del barril –así como el del oro y la plata- refleja el declive acelerado del dólar. Hay amplio consenso en que los precios altos llegaron para quedarse, en una situación en la que el mundo económico cambia desde un paradigma de precios estables y créditos fáciles a uno inflacionario y de créditos restringidos, con grave riesgo de recesión.

Estados Unidos, cuya deuda es hoy tres veces mayor que sus exportaciones, se ve en dificultades para financiar su doble déficit comercial y fiscal, así como el creciente consumo de todo género de bienes y servicios. Por ejemplo, 20 millones de barriles de petróleo al día cuyo precio podría aumentar a 100 dólares en 2005, de persistir –como ha advertido Hugo Chávez- el conflicto en el Medio Oriente. La OPEP ya no puede hacer nada para evitar este nivel de precios. Chávez se pronuncia –haciendo gala de gran responsabilidad- por una banda entre 30 y 40 dólares, mientras que Estados Unidos insiste en querer pagar su factura petrolera con dólares sustentados en el vacío.

Los bancos centrales de China, Japón y otros países asiáticos subsidian por su parte dos tercios del déficit de cuenta corriente de Estados Unidos, al tiempo que poseen el 80 % de las reservas totales de dólares en todo el mundo.

Ahora se intenta usar el petróleo –y el mercado petrolero- como un arma en el conflicto geoestratégico, recurso que ya fue usado para acabar con la Unión Soviética. Porque la verdad es que Estados Unidos tuvo en la era Reagan la capacidad de mantener los precios artificialmente bajos y así destruir al enemigo en su base económica petrolera. Se intenta hacer otro tanto con los rivales comerciales y geopolíticos de hoy, pero esta vez manteniendo artificialmente altos los precios. Buena manera de controlar los excedentes monetarios chinos y de otros países asiáticos, y afectar a los europeos, aun al precio de verse afectados gravemente los mismos estadounidenses, aunque –y este es el cálculo- en menor medida que nadie.

Mientras se va haciendo más visible la extrema debilidad del dólar, los actores financieros tienden a refugiarse en el euro y en el oro. Tampoco está lejano el día en que los grandes productores de petróleo empiecen mayoritariamente a dejar de cotizar este producto en dólares, una espada de Damocles ciertamente más temible que el espantajo del terrorismo.

El mercado petrolero de Nueva York (NYMEX) y el IPE de Londres son escenario, entretanto, de una evidente especulación apalancada –o manipulación- de los precios. Se sabe que allí se intercambia petróleo de papel por un monto (160 millones de barriles diarios) que duplica la producción física de crudo (alrededor de 80 millones de barriles al día). Una burbuja energética capaz también de subsumir el inminente estallido de las burbujas bursátiles e inmobiliarias.

El precio del gas natural, por su parte, aumentó más de 70 por ciento en pocas semanas, ante la realidad de la resistencia en Irak. En Estados Unidos se prevé (Greenspan) una creciente demanda, de forma que el gas va asumiendo una enorme importancia geopolítica.


La peor pesadilla de los angloamericanos se hace realidad: Francia, Alemania, Rusia y China van camino de una alianza.

En el contexto político, militar y económico así bosquejado, Francia, Rusia y China toman iniciativas en la lucha por el reordenamiento del mundo. La alianza franco-alemana, ahora reforzada por España, se acerca evidentemente a una Rusia en rápido crecimiento económico que procede audazmente a reestatizar su petróleo y su gas, amparada en su poderío nuclear.

Francia, que se encuentra muy fortalecida moral y políticamente a causa de su oportuna oposición a la guerra de Irak, avanza geoestratégicamente en el flanco chino, mientras Alemania hace lo propio con Rusia.

El euro, mientras tanto, va fortaleciéndose paulatinamente frente al dólar. A mediados de octubre su valor era cerca de 30% superior a la divisa estadounidense. El punto débil europeo- la disponibilidad de petróleo y gas- ha tratado de ser explotado por Bush, quien se ha empeñado en controlar mundialmente dichos recursos. Increíblemente, ha contado con el apoyo de líderes europeos como José María Aznar. La inesperada derrota de éste a manos de Rodríguez Zapatero ha vuelto a poner las cosas en su sitio y ha significado un duro golpe para los angloamericanos, no sólo en relación a su política europea, sino también en el Medio Oriente y en América Latina. Emblemática ha sido la propuesta de Rodríguez Zapatero en la ONU –posteriormente respaldada por Chirac- sobre una alianza de civilizaciones.

Finalmente y contra todo pronóstico, los países miembros de la Unión Europea terminaron por firmar su Constitución –con fuerte énfasis en los aspectos sociales y ambientales-, con lo que la región tiende a fortalecerse como poder relativamente independiente de la hegemonía norteamericana, acentuando la crisis de la alianza atlántica y del G-8.


Rusia asediada por el terrorismo, los oligarcas y las bases militares en el Cáucaso y el Asia Central.

El ideal angloamericano es una Rusia desacoplada de Europa y enfrentada a China, e incorporada también al frente de conflicto contra el Islam, identificado artificiosamente con el terrorismo mundial. A esta desintegración del núcleo interno euroasiático se jugó cuando se coqueteó con la entente Rusia-Estados Unidos inmediatamente después del 11 de septiembre y en los preliminares de la invasión de Afganistán, situación reeditada con el extraño episodio reciente de terrorismo chechenio en Asetia del Norte.

La anuencia de Rusia para la guerra en Afganistán no pudo lograrse con relación a Irak, debido a que era demasiado claro el objetivo angloamericano de aumentar su control del mercado petrolero, punto sensible para Rusia. No puede soslayarse la disputa por los intereses petroleros en el Cáucaso y por el control de los oleoductos. Putin y la actual dirigencia rusa muestran ahora una clara determinación para impulsar un fuerte dirigismo estatal que fortalezca económica, política y militarmente a Rusia. Prueba de ello es la firme política de reestatización de las empresas estratégicas –comenzando por la gran industria petrolera y gasífera - las cuales han sido rescatadas de las manos de los llamados oligarcas –consentidos de Londres y Washington- cada vez más desplazados del poder económico y político de Rusia. En cuanto al gas, este país–gran productor actual y potencial - se encuentra en condiciones de jugar hábilmente sus cartas sin ceder terreno, en vista de la creciente importancia estratégica de este producto muy demandado en los Estados Unidos.

Mientras tanto, Georgia ya ha sido tomada por fuerzas angloamericanas, al tiempo que prosigue el cerco militar de Rusia favorecido precisamente por el control de los países del Cáucaso y del Asia Central. Este cerco no hace más que reforzar la necesidad de que Rusia continúe siendo una gran potencia militar y nuclear que dispone de un competitivo sistema de misiles y de armas espaciales.

Rusia se ha acercado también a China como nunca hasta ahora: el 14 de octubre, Putin y Hu Jintao firmaron acuerdos para poner fin a sus disputas fronterizas (azuzadas por Washington durante la guerra fría, y aun después) así como para expandir el comercio entre las dos grandes potencias económicas y nucleares. Se suscriben además importantes acuerdos energéticos y se establecen sensibles acuerdos de cooperación entre los bancos centrales de ambos países.

Adicionalmente, China se compromete nada menos que a apoyar el ingreso inmediato de Rusia a la Organización Mundial de Comercio.


China : Hu Jintao, nuevo presidente

El ascenso de Hu Jintao significa en realidad la derrota definitiva de las tentaciones de una alianza con un Estados Unidos hegemónico y globalizador. El presupuesto militar chino aumenta ahora rápidamente –un 12 por ciento el 2005 – y la Unión Europea desea levantar su embargo de armas de hace 15 años y obtener buena parte de este enorme mercado. La administración Bush, desde luego, se opone enérgicamente a toda disminución de esta prohibición.

En definitiva, China prosigue su sorprendente e indetenible crecimiento económico, con el añadido de que ahora hace visibles esfuerzos por expandir su mercado interno, lo cual por cierto ha acarreado una demanda creciente de petróleo y gas. Después de toda la alharaca insustancial sobre dragones de papel, capitalismos de estado fracasados y exitosas economías privatizadas, asistimos ahora al triunfo mundial indiscutible de las razonables economías mixtas y flexibles de Rusia, la India, China, y aun de países como Malasia. Este si es un verdadero y original “modo de producción asiático” que no debe mucho a los modelos occidentales y que confirma lo que los historiadores competentes y profundos siempre supieron: que Asia casi nunca ha dejado de tener economías exitosas y de ser el eje dominante en el mundo. Esta realidad no podrá seguir siendo ocultada por mucho tiempo y no debe tardar en influir en todas partes, especialmente en una América Latina ya de vuelta de las absurdas promesas ultraliberales, y en la que ahora se abren nuevos y promisorios espacios geopolíticos y geoeconómicos de enorme proyección.

Los chinos también hacen movimientos en el área financiera, y han procedido recientemente a realizar enormes compras de oro. Como ya se ha comentado, China es responsable de sostener actualmente el debilitado dólar al mantener enormes reservas de dicha divisa, al igual que el Japón. Esto ha sido interpretado en círculos europeos como una suerte de alianza con Estados Unidos, en perjuicio de franceses y alemanes. No obstante, la subida al poder de Hu Jintao echa por tierra cualquier sospecha de entendimiento contra natura que hubiera podido concebirse en tiempos precedentes, siempre sobre la base de la excesiva dependencia china del petróleo y el gas procedentes del exterior. Como hemos visto, China ha preferido jugar audazmente la carta rusa en cuanto a su abastecimiento de energía.

Pero el signo más claro de hacia donde marchan los acontecimientos lo ha dado la reciente visita de Jacques Chirac a China, donde suscribió de inmediato contratos por más de 4 mil millones de dólares. Los franceses van a construir trenes y van a proveer tecnología militar y aeroespacial, en lo que ha sido definido como una "asociación estratégica global" para "reequilibrar el poderío de Estados Unidos". Chirac, con apoyo mayoritario de la Unión Europea, se pronunció además por levantar la prohibición de vender armas a China, y no sólo por razones comerciales, sino, fundamentalmente, estratégicas. El unilateralismo que busca Bush y sus neoconservadores sigue siendo una amenaza que obliga a los otros poderes a moverse con energía y decisión, incluso en el plano militar. Estados Unidos no sólo intenta controlar el petróleo de Asia Central y los oleoductos que lo conducen hacia Europa, sino también limitar el flujo de petróleo y gas hacia China, país que queda así cercado energéticamente, como de hecho lo está militarmente a través de la presencia militar estadounidense en Japón –Okinawa-, Korea y las Filipinas.

Putin siguió inmediatamente a Chirac en su viaje a China y formalizó la construcción de un oleoducto -Angarsk-Daqing- de proyección geoestratégica (de impacto mundial y a largo plazo), así como el desarrollo de proyectos conjuntos en plantas nucleares. Naturalmente, rusos, chinos y europeos se preocupan estratégicamente por la energía (petróleo, gas y energía nuclear). Adicionalmente, China y Rusia piensan multiplicar su comercio bilateral hasta alcanzar unos 100000 millones de dólares en los próximos años.

Japón, muy débil también en lo energético, insiste en jugar de preferencia la carta de su alianza con Estados Unidos, lo que no le está resultando. Parece hasta ahora desaprovechar la oportunidad de insertarse en el nuevo ordenamiento del mundo y prefiere acompañar hasta al final a Estados Unidos, de forma que va a seguir dependiendo del incierto petróleo del Medio Oriente. Se trata en verdad de una potencia bastante decaída dada su interminable crisis económica y el surgimiento de China como líder de Asia Pacífico.


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