Investigación

 

La guardia civil facilita  a los medios de comunicación  tres informes diferentes en el transcurso de varios días  en cuanto a las circunstancias físicas de la aparición del cadáver:

1ª) El cadáver se ha encontrado quemado. Puede que no sea el de Rocío pues en un elevado tanto por ciento se podría decir que la muerte debió producirse hace seis meses.

2ª) Desmentido para aclarar que el cadáver presenta un estado muy deteriorado a causa de haber sido rociado con ácido.

3ª) Nuevo desmentido para indicar que el cadáver parece haber sido devorado por un tipo de avispa de las que sólo se conocen en el mundo cuatro especies semejantes.

Se interroga, inicialmente, al novio de Rocío como principal sospechoso. El hecho de que se quedara dormido en su casa en vez de acudir a la feria de Fuengirola, la circunstancia de la poca altura desde su dormitorio a la calle, etc., le puso en situación de culpabilidad. Durante los interrogatorios negó contundentemente los hechos y afirmó, asimismo, no tener carnet de conducir, extremo éste que se comprobó pero, paradójicamente su supo que conducía habitualmente. Fue puesto en libertad sin cargos.

Curiosamente, ningún miembro de la familia Wanninkhof es interrogado en ningún momento a lo largo de toda la investigación por miembros de la policía judicial de la guardia civil  y las coartadas que se presentan por alguno de éstos son comprobadas en todos los casos con simples llamadas telefónicas a familiares. 

Ante la alarma social suscitada por el caso, la guardia civil acelera sus pesquisas y,  tras una concatenación de circunstancias basadas en cuestiones ajenas al caso, tales, como el haber sido la ex compañera sentimental de Alicia Hornos, madre de la víctima;  no ser visitadora habitual del local del representante de la iglesia católica en la población, Sr. Tejero, que desarrollaba, desde el inicio de los hechos, una intensa labor protagonista que nadie le había solicitado; haber insistido a la madre de la víctima de la conveniencia de la contratación de un investigador privado dado el nulo avance de ésta por parte de la guardia civil;  no ser natural de Andalucía, y una extensa y variada gama de conjeturas  de todas las clases y para todos los gustos, termina llevando a cabo la detención  de  María  Dolores Vázquez Mosquera, nacida en Betanzos (A Coruña) profesional de muy reconocida trayectoria dentro del sector turístico  y de  la hostelería, vecina de la Cala de Mijas, en la urbanización, “El Chaparral”.

Es importante señalar que el 16 de octubre de 1999, casi un mes antes de la aparición del cadáver,  se empieza a centrar la investigación en María Dolores Vázquez y, a pesar de ello y de la intervención judicial de sus teléfonos, los investigadores no lograron hallar ningún indicio que la comprometiera. Si es de vital importancia la fecha en que se inicia esta investigación sobre María Dolores ya que, al día siguiente, se produce la búsqueda organizada por la guardia civil en colaboración con el párroco sr. Tejero y en la que se reparten las pegatinas, una de las cuales, se deposita en el lugar en donde aparece el cadáver. Quiere esto decir que, la persona/s que deja la pegatina en las proximidades del cadáver, tiene conocimiento del inicio del cerco sobre Dolores Vázquez.


Poco antes de la detención, la guardia civil, había introducido en los círculos de amistad de la sospechosa a una agente femenina, psicóloga, que incluso llegó a pernoctar en su domicilio. La conclusión de la agente psicóloga fue la de que según pudo observar, Dolores,  “era fría, calculadora y agresiva”, términos harto manidos a lo largo de todo el caso y sin ninguna relevancia respecto a él. Tampoco se especificaba, por parte de la guardia civil, si la citada agente era licenciada en psicología,  habiéndose especializado en alguna rama concreta, o bien, que poseía algún tipo de cursillo sobre psicología general. La fórmula, en cualquier caso, sobrepasa las líneas legales de una investigación.

Se la interroga durante prolongadísimas sesiones y durante varios días sin que en ningún momento “se derrumbe.” (terminología propia de la guardia civil mostrando extrañeza ante la reiterada negativa de la detenida.) Dolores Vázquez niega una y otra vez haber tenido parte en los hechos declarando que el día 9 de octubre de 1999 estaba al cuidado de su madre y de una hija de su sobrina de dos años y medio. Manifiesta, asimismo, que esa noche realizó algunas llamadas telefónicas desde su domicilio que se podrán acreditar mediante los correspondientes recibos.  El Juez declara que la acusada mantiene una actitud manifiestamente amable significando  que, cuando se la invita a realizar un largo descanso,  puntualiza que por ella no es preciso realizarlo y que, tras un vaso de agua, está presta para continuar en todo momento.

Se anuncia, a bombo y platillo y, convocando a los medios de comunicación,  por parte del fiscal y de la guardia civil ,que dos fibras, correspondientes a la  ropa deportiva que  Dolores Vázquez vestía habitualmente, han sido cotejadas con fibras encontradas en el cadáver de Rocío  y se corresponden en casi un 100%. La prueba se había realizado con microscopio por el Instituto de Toxicología. La fiscalía se opone a la libertad de la acusada aseverando la certeza de la cotejación.

El juez instructor de Fuengirola D. Román Martín,  deniega la libertad provisional solicitada por el abogado defensor de la detenida, Sr. Apalategui.

 A partir de ese momento, la opinión pública, alimentada  por varios programas de TV.  de tendencia “carnaza” e incluso de algunos informativos que repetían la cantinela del “fría y calculadora”,  ya tenía claro quién era la “asesina”.   Es tan importante éste momento que, posteriormente al juicio, un miembro del jurado, en declaraciones al Diario El Mundo, declaraba que era muy difícil hacer una abstracción de una persona que ya está detenida y que se presenta en el juicio trasladada desde la prisión.

Desde el Laboratorio de Investigación Criminalista de la guardia civil, se solicitan las fibras para realizar un nuevo análisis ya que, con el efectuado por el Instituto de Toxicología,  no se pueden tener las mínimas garantías de fiabilidad.  El análisis de ADN definitivo, concluye que las prendas intervenidas no guardan similitud con las encontradas en el cadáver de Rocío Wanninkhof.

El abogado de Dolores Vázquez,  Sr. Apalategui, ante la evidencia de todos estos extremos, vuelve a solicitar su libertad provisional.

El Juez Instructor de Fuengirola, ante la presión,  deniega nuevamente la petición.

 

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